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Cine en Las Almas; otra postura

martes 3 de noviembre de 2009



Las gradas y las sillas, dispuestas en contralago, apuntaron a una pantalla que si bien no flotaba, sí permitía mirar el cine de una manera única, aprovechando a la perfección la noche oscura de Valle de Bravo. Tres películas se exhibieron en esta ocasión en el principal ciclo de cine del Festival de Las Almas de Valle de Bravo.

A diferencia del año pasado, que en el mismo foro se exhibieron ocho filmes de terror, en esta ocasión la idea era hacer reír al público con comedias que tocaran la muerte como tema principal. Sin embargo, el eclecticismo se puso entre los organizadores y la gente, proyectando películas que sólo tenían dos cosas en común: la muerte, en efecto, y la alta factura en su producción.

“Un funeral de muerte”, dirigida por el inglés Frank Oz y protagonizada por Matthew Macfadyen, Keeley Hawes, Andy Nyman, Ewen Bremner y Daisy Donovan fue la encargada de abrir el foro. Una comedia de enredos que abraza el característico humor negro inglés y que, aunque ligera, resultó deliciosa. La película cuenta la historia de una familia que busca velar al patriarca. Sin embargo, como lo dictan los cánones ingleses en el cine, no pasa lo que debe pasar y todo se complica.

La noche del domingo, “El cadáver de la novia”, de Tim Burton, iluminó la pantalla. Aunque se trató de un filme comercial y que no es, propiamente una comedia, los elementos tradicionalistas mexicanos que se pueden apreciar en el filme fueron suficientes para que se decidiera programar.

Por último, la noche del lunes, “Una vida iluminada”, de Liev Schreiber, con Eugene Hutz, Elijah Wood, Jonathan Safran Foer, Stepan Samudovsky y Boris Leskin. Jonathan es coleccionista de recuerdos y va en busca de la mujer que salvó a su abuelo y a su descendencia durante los días de la ocupación nazi en Ucrania. Allá recibe ayuda de un joven y su abuelo para encontrar el sitio preciso y a la gente indicada. Una película de esas que hay que ver pase lo que pase.

Con un aforo para unas 700 personas, la instalación del equipo, a cargo de Producciones Sotomayor, los mismos que instalaran el año pasado la pantalla, se instaló sólo tres días con la idea de presentar “un cine diferente” en el Festival y en Valle de Bravo.

Valle de Bravo | Ernesto de la Cueva